Carlos Mauricio Bernal

DECONSTRUCCIÓN FOTOGRÁFICA

Desde hace mucho tiempo, por allá en 1992, hace casi 25 años, ya sentía la necesidad de mirar de manera diferente las fotografías antes de hacerlas. Me quedaba unos instantes pensando en lo que estaba viendo y sintiendo. Luego, casi siempre, disparaba y sonreía.

Ahora sé que, en esos pequeños instantes, ejercía un profundo ejercicio de reflexión en el cual creía podía retener el tiempo, el espacio y el movimiento como constantes a través de mi visor, en mi vida, en la fotografía, en estas fotografías.

El tiempo de uso y valor que le damos a las cosas, el cortejo de dos aves que se sostienen en el aire, nuestros propios pasos y nuestras decisiones, una cinta de audio que ya no escuchamos, los pasos cansados de una anciana en soledad, una puerta que ya jamás se abrirá, la vida a través del agua, unas huellas en la nieve… todo es tiempo, espacio y movimiento.

Luego acudí a esos cuadros costumbristas y no lograba extraer de ellos toda la verdad del mensaje, no lograba hacer una lectura visual de todas sus partes. Así que, sin pensarlo, rompo el orden de esas realidades deseando comunicarme con ellas como si tratara de un idioma nuevo y recompongo sus partes haciendo un ejercicio de deconstrucción visual de esas fotografías.

La deconstrucción fotográfica es un deseo por intentar comunicarme de otra manera a través de la fotografía. Pienso que si lograr cambiar el significado de lo que vemos, romper el lenguaje que la experiencia mental y la tradición nos han inculcado, entonces sería posible hablar de una mirada sin vicios, sin ataduras, desprovista de juicios y prejuicios. Cada fotografía nos ofrecería una nueva manera de construir y deconstruir nuestro propio diccionario visual.

Pero siempre deseamos que las frases terminen con las palabras que necesitamos escuchar; siempre anhelamos completar, con las fichas adecuadas, ese puzle que durante tanto tiempo se nos ha resistido; nos resulta imposible ver un pan y redefinir su sabor.

Sucede igual con las imágenes que son el resultado de lo que vemos. Es importante que tengan el orden y el significado que les hemos otorgado, no puede existir una puesta de sol sin sol, ni un manantial sin agua, ni un cuento de hadas sin príncipes y princesas.

La deconstrucción aquí sólo es un ejercicio de tolerancia visual para que aprendamos a mirar lo que nos rodea de otra manera.

FICHA TÉCNICA